Matt Karmil —-


Generalmente, me la paso casi todo enero escuchando las cosas de cuanta lista de lo mejor del año (que acaba de morir) encuentre por ahí, tratando de encontrar cosas que se me hayan pasado de largo. Mi lista de “best ofs” es máomenos la misma desde hace ya varios años: Resident Advisor, Juno Plus, Fact Mag, la lista de Chris de MNMLSSGS (ahora Interstices,) el Tumblr Norm Chambers (Panabrite) y, si bien no la pelo tanto, siempre reviso la de XLR8R para tener una perspectiva lo más completa que se pueda.

Aún así se me van cosas, es imposible escuchar todo lo que sale o bien todo lo que “vale la pena” según “los que saben,” pero si algo se me escapa me cae que no es por falta de ganitas de mi parte… Este disco de Matt Karmil es justo de esos prófugos, lo encontré gracias a que me metí a la página de Kompakt, de hecho, es de un asociado de la Kompakt (Karmil empezó a lanzar públicamente lo que producía en casa a petición de Ada y Michael Mayer) y está en el sello de otro ex-asociado de este sello alemán, Popnoname.

La neta es que ES un disco muy a la Kompakt, no es de sorprender que le guste a Mayer o Ada porque suena exactamente como algo que ellos podrían editar en sus respectivos sellos, pero también se parece mucho a Moomin y Steven Tang de la Smallville, y lo digo sin tratar de minimizar la chamba de este chato porque, para ser relativamente un newcomer, está muy bien definida su propuesta estética si bien no es algo nuevo, ni es algo diferente, es sólo una muy bonita versión de algo que está en el aire ya desde hace un rato y en ese sentido es mucho más interesante lo de Shinichi Atobe, que se parece un poco a todo lo arriba mentado con la diferencia de que se va por una tangente mucho menos explorada.

Ahora, no todo tiene que ser Shinichi Atobe, un disco como el de Karmil siempre se agradece y es muy posible que regrese a él mucho, sobre todo para trabajar o leer, porque tal vez no sea un salto cuántico en la música, pero sin duda es un disco que invita a pasar un rato con él a pesar de no ser tan sorpresivo, el hecho real es que sigue siendo superior a un porcentaje grande del house que pulula por ahí con el tilde de “deep house” (que, ya lo hemos hablado, no es deep house.) Así que, si quieres un poco de pan con lo mismo, de muy buen pan con muy buen “lo mismo,” Karmil tiene tu trasero cubierto y, no, no es un dedazo o error, el disco de verdad se llama —-

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